Saber Cuándo Alejarnos: por David Barlock  

Creo que la mayoría de los cristianos que llevan mucho tiempo pueden recordar momentos en los cuales tuvieron que tomar decisiones difíciles entre sus convicciones bíblicas y sus ambiciones y metas personales o, incluso, con relacionados cercanos. Cada hijo de Dios inevitablemente tendrá que enfrentarse a decisiones que marcarán un curso en la vida que los alineará con las Escrituras o los confrontará con ellas. Mis decisiones muchas veces afectan mi familia, colegas, amistades y otras personas que interaccionan conmigo.

En el pasado, he tenido que asumir la responsabilidad de tomar acciones disciplinarias contra líderes de la iglesia que han tomado decisiones irresponsables o inmorales. A veces la decisión de tomar acción en contra del ofensor ha resultado en amargura y resentimiento, aun cuando el propósito era corregir y sanar.

Como cristianos, nuestra responsabilidad primordial es amar, perdonar, reconciliar y, a veces, pasar por alto las ofensas de aquellos que han pecado o herido el Cuerpo de Cristo. Habrá momentos, sin embargo, en que los temerarios y malhechores esperan ser aceptados sin haber enmendado su comportamiento ante Dios, ante las personas que han afectado o ante la iglesia. Dan excusas por su comportamiento y esperan que los demás hagan lo mismo. Entonces hay que tomar una decisión; nos apartamos de lo que sabemos que está mal o miramos a otro lado y nos mantenemos como estatuas.

Lo que sigue es un mandamiento muy claro escrito por el Apóstol Pablo a la iglesia en Corinto:

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: HABITARÉ Y ANDARÉ ENTRE ELLOS, Y SERÉ SU DIOS, Y ELLOS SERÁN MI PUEBLO. Por lo cual, SALID DE EN MEDIO DE ELLOS, Y APARTAOS, DICE EL SEÑOR, Y NO TOQUÉIS LO INMUNDO; Y yo os recibiré.” 2 Corintios 6:14-17

Él está refiriéndose sin dudas a la relación entre los creyentes y los incrédulos. Pero en su epístola a Timoteo hizo una declaración que demandaba mucho más:

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.” 2 Timoteo 3:1-5

En primer lugar, la frase “que tendrán apariencia de piedad” me hace pensar que se está refiriendo a personas que estaban en medio del cuerpo de creyentes, no personas en el exterior.

En segundo lugar, tendemos a leer este versículo y pensar que significa que evitemos a aquellos que llenan TODAS estas condiciones.

Entiendo que Pablo está diciendo “eviten hombres como estos” – aquellos que tengan CUALQUIERA de estas características.

·                     Amadores de sí mismos,

·                     Avaros (amantes del dinero),

·                     vanagloriosos,

·                     soberbios (arrogantes),

·                     blasfemos,

·                     desobedientes a los padres,

·                     ingratos,

·                     impíos,

·                     sin afecto natural,

·                     implacables,

·                     calumniadores (chismosos),

·                     intemperantes (sin dominio propio),

·                     crueles,

·                     aborrecedores de lo bueno,

·                     traidores,

·                     impetuosos (temerarios),

·                     infatuados (presumidos),

·                     amadores de los deleites más que de Dios,

·                     que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella.

Creo que tenemos una inclinación a malinterpretar la naturaleza amorosa de Dios, Su perdón y reconciliación. Él ama al pecador y busca maneras de hacer volver el alma que se ha extraviado en el mundo, pero Él rechaza a aquellos que, a sabiendas, viven de una manera contraria a Su Palabra y Su Voluntad revelada.

Mi historial como pastor es relativamente corto en comparación con la historia de la iglesia, pero en estas pasadas décadas he sido testigo de unos cambios drásticos en concepción teológica que son un resultado directo de la influencia permisiva de la sociedad en la cual vivimos. Se supone que la Iglesia tenga un efecto sobre el mundo pero, trágicamente, el mundo también nos afecta.

Somos llamados a llevar a la iglesia instrucción de vida CLARA, BASADA EN LA BIBLIA. Un siervo de Dios no puede dejarse llevar por la opinión popular. Nuestro llamado es a preparar la Iglesia para la Segunda Venida de Jesucristo, para presentarle la iglesia en toda su gloria, de modo que pueda ser hallada “sin mancha ni arruga” (Efesios 4:11-16; 5:26-27). El Apóstol Pablo nos advirtió claramente en su segunda carta a Timoteo acerca de aquellos que tienen “comezón de oír” en lugar de querer escuchar doctrina sana. Su exhortación fue que Timoteo debía “predicar la Palabra” cuidadosamente y con exactitud, con el propósito de enseñar a los demás.

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,” 2 Timoteo 4:1-3

Tarde o temprano, la mayoría de nosotros experimentará el momento triste en el que nuestras convicciones nos separarán de personas con las cuales antes teníamos comunión. Es difícil decir adiós a un amigo que ha decidido no caminar en el camino ético en el cual solía vivir. Es entonces cuando sobresale la enseñanza de Jesús de no amar a nadie ni nada por encima de Él. Es difícil apartarse de una relación emocional, un colega, un vecino o quizá un amigo de muchos años que simplemente no está edificando tu espíritu o que ha cambiado a lo largo del camino.

“Teme a Jehová, hijo mío, y al rey; No te entremetas con los veleidosos (inconstantes);” Proverbios 24:21

Este proverbio literalmente dice: “… no se asocien con aquellos que duplican algo mientras alteran o disimulan el plan original”. He visto esto suceder muchas veces más de lo que me gustaría recordar. Cuando un cristiano altera su camino, inmediatamente comienza a justificar el cambio para que parezca como una “modificación saludable”.

Es asombroso cómo las personas pueden torcer las Escrituras para que digan el opuesto de su verdadera interpretación. De acuerdo con el Apóstol Pablo, si alguien se llama a sí mismo cristiano y guarda comunión con el mundo o muestra cualquiera de los criterios de 2 Timoteo 3:1-5, están torcidos.

No hay nada más hermoso que la comunión de los santos. Poder compartir comidas, compartir nuestras cargas en confianza, compartir testimonios y ofrecer ayuda dondequiera que sea necesaria sin la amenaza de que abusen de nosotros… no hay nada más dulce. Pero para que dos personas puedan andar de este modo, tienen que estar de acuerdo…

“¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” Amos 3:3

Cuando surgen desacuerdos en doctrina, práctica o propósito, solamente es materia de tiempo antes de que aquellos que una vez caminaban juntos se separen. El Profeta Amós nos declara algo a lo cual tenemos que prestar mucha atención: ¡Estar de acuerdo es importante para que la unidad pueda abundar en una iglesia o en una relación!

A través de los años, he observado un número de jóvenes fallar en alcanzar sus metas porque escogieron asociarse con personas que les influenciaron de un modo equivocado. Puede que nunca alcancen su potencial complete en la vida porque no tuvieron la sabiduría de apartarse de una relación dañina.

Creo que tenemos que llevar este mensaje desde el púlpito juntamente con el mensaje del perdón y la reconciliación… “A VECES NECESITAMOS APARTARNOS DE O EVITAR AQUELLAS PERSONAS QUE NO ESTÁN CAMINANDO EN EL MISMO CAMINO QUE NOSOTROS ESTAMOS”.

Tenemos que saber cuándo hacer amigos y cuándo debemos apartarnos de aquellos que nos harán daño.

“El justo sirve de guía a su prójimo…” Proverbios 12:26a

He aquí otro consejo del Apóstol Pablo:

“Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.” (Énfasis mío) 1 Corintios 5:9-11

Ya debería estar meridianamente claro que Pablo no pretendía agradar a los hombres. Hablaba muy en serio cuando advertía lo que Dios espera de Su pueblo. Echa un buen vistazo a la lista que se menciona en el versículo once: los fornicarios, avaros, idólatras, maldicientes, borrachos o ladrones… ¡EN LA IGLESIA! Apártate de ellos hasta que se arrepientan de verdad.

Si una persona chismea de ti, apártate del tal. Si un mal llamado amigo acoge lo que dicen los que hablan mal de ti, reemplázalo con alguien que esté dispuesto a dar testimonio de tu integridad. Si alguien se acerca a ti porque tienen su vista puesta en tus bendiciones, desasóciate de esa persona – te va a evitar muchos dolores del corazón. Si alguien critica tu moralidad bíblica, tu ética, decencia o piedad huye tan pronto puedas de ellos… no hagas negocios con ellos y no te envuelvas románticamente con ellos solamente porque estás solo(a) y nadie más está tocando a tu puerta.

El camino al Reino de Dios es uno angosto… Jesús dijo esto. Mi oración es que tú y yo podamos ser tenidos por dignos de ser de los pocos que pueden caminar en él.

Tema: El orden de Dios

 

Por: Dennis Aragonés

 

Introducción

Mucho se habla del orden de Dios y de la importancia del mismo dentro de la operación de la iglesia, sin embargo por alguna razón cuando se trabaja con grupos de personas, siempre el orden es retado.

 

Definición: el orden es lo opuesto a la desorganización, desorden, caos.  Es un método organizado y coordinado de hacer funcionar o desarrollar algo.  De manera general, orden suele definirse como la organización de los partes para hacer algo funcional y preciso, lo que incluye una idea, finalidad y por tanto una acción inteligente.

 

Es necesario que como cristianos entendamos cuan importante es el orden para poder alcanzar las bendiciones que Dios tiene aguardada para cada uno de nosotros, o como dice la definición para que seamos funcionales, uno de los mejores ejemplos está en el libro de Génesis, Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

 

Contenido:

Si entendemos esta palabra, la cual me parece es clara y precisa, podremos entender muchas cosas que pasan en el mundo a nuestro alrededor y más importante podemos entender lo que nos pasa a nosotros.  ¿Cómo es que queremos que las cosas nos vayan bien o cómo queremos lograr algo sino buscamos al reino de Dios?

 

Preguntas Exploratorias:

·        ¿Qué es buscar el Reino de Dios?

·        ¿Es ir a la iglesia?

·        ¿Es hacer el bien al prójimo?

·        ¿Es diezmar?

 

Primero entendamos qué es un Reino:

Definición:

Reino – un territorio o estado en donde el cargo de Jefe de Estado lo ocupa un Rey. 

 

Definición bíblica:

Se refiere al reinado o soberanía de Dios por sobre todas las cosas y es opuesto de reinado de los poderes terrestres.

 

 

 

¿Entonces, cómo encontramos al Reino?

          Pues, buscando al Rey.

 

¿Y dónde está el Rey?

          Donde está su justicia que es la manifestación y/o presencia del reino.

 

Mateo 11:4  “Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis.” 

Cuando Juan tuvo duda, Jesús no le dijo, si soy yo, soy el Rey.  Le dijo Id y hacedle saber las cosas que oís y veis.  ¿Y qué eran esas cosas?  Curación de los enfermos, resurrección de los muertos y la predicación del evangelio a los pobres.

 

¿Estás tú orando por los enfermos?  ¿Estás tú ayudando a la resurrección de los muertos espirituales?  ¿Estás en las células, es decir, predicando el evangelio?

Si la contestación es SI, pues vas bien, ya estás buscando su reino.

Ahora bien… ¿esto es prioridad para ti? O sea ¿es lo primero, o primero pones tus peticiones y problemas?  Si es así no podrás obtener las promesas de Dios.  Quizás te permita alcanzar algunas metas, pero ¿que quieres, sus promesas o las tuyas?

 

¿Qué es lo que pasará si buscas primero su reinado? y ya sabemos lo que esto significa

 

Mateo 6:25-3225Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 26Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 27¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? 28Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 29pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. 30Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 31No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

 

No es que sea malo buscar la sanidad, pero es mejor que busques al que sana.  No es malo desear ser próspero, malo sería que desees ser pobre, pero para esto debes buscar al Rey.  No busques la dádiva, busca a quien las da.

Deja que las añadiduras lleguen a tu vida.  Busca primero el reino, has de Jesús tu rey.  Sométete a sus reglas, a sus principios y leyes.  Permite que la bendición te persiga.

 

Debe ser tu anhelo, el que el reino de Dios venga a ti.  De hecho debe ser tu petición diaria.

 

La oración que Jesús nos enseñó lo dice: Padre Nuestro que estás en los cielos…. Venga a nosotros tu reino.  Ya hemos explicado lo que esto significa en términos de responsabilidad, pero también en términos de bendición.

 

Recuerda que Dios quiere tus primicias:

          Quiere el primer momento de cada día

          Quiere el primer día de cada semana

          Quiere la primera parte del dinero que nos da

 

Ilustración:

Se cuenta de una señora enferma de muerte.  Un vecino va a visitarla y le hizo la siguiente pregunta: ¿usted desea seguir viviendo o desea morir?  Ella respondió: lo que agrada al Señor.  El vecino contesta OK, vamos a suponer que el Señor te pase el caso a ti.  ¿Qué desición tomarías?  Ella le contesta: si ese fuera el caso, yo volvería a pasarle el caso a El.  La señora tenía sus prioridades en orden.

No solamente Dios sabe de que tenemos necesidad, sino que sabe que nos conviene y cuando nos conviene.

 

Una vez alguien escribió:

Pedí a Dios salud para poder hacer grandes cosas, recibí enfermedad que me enseñó a ser mejores cosas.

Pedí la riqueza que me permitiera ser feliz, recibí la pobreza que me enseñó a ser sabio.

Pedí el poder que me permitiera recibir el elogio de los hombres, recibí la debilidad y humillación que me enseñó la necesidad de Dios.

 

Mi consejo es: olvídate de qué quieres y concéntrate en servir al que te puede dar todo.